El término finalidad (del latín finalitas, derivado de finis, « fin », « término », « propósito ») designa la orientación de un ser, de una acción o de un proceso hacia un fin. En metafísica, la finalidad expresa el hecho de que una realidad esté ordenada a una realización o a un bien que constituye su perfección propia.
Más particularmente
La noción de finalidad responde a la pregunta: « ¿Para qué? » (propter quid?). Mientras que la causa eficiente explica lo que produce un efecto, la causa final explica por qué ese efecto es producido y hacia qué fin está orientado.
Aristóteles fue el primero en integrar sistemáticamente la finalidad en su doctrina de las cuatro causas. Junto a las causas material, formal y eficiente, distingue la causa final, que a menudo considera la más fundamental, pues confiere inteligibilidad a las demás. Una casa se construye con determinados materiales y mediante el trabajo de los constructores, pero se construye para ser habitada.
La finalidad no concierne únicamente a las acciones humanas conscientes. Para Aristóteles, está presente en toda la naturaleza. Los seres vivos crecen en vista de su desarrollo, los órganos existen para determinadas funciones y las realidades naturales tienden hacia su propio cumplimiento. La naturaleza actúa según un orden inteligible orientado hacia fines.
La metafísica clásica profundiza esta perspectiva. Toda naturaleza posee una orientación interna que deriva de lo que es. La finalidad no es, por tanto, una proyección subjetiva de la mente humana sobre la realidad; pertenece a la estructura misma de los seres. Una cosa actúa conforme a su naturaleza porque tiende hacia el bien que le corresponde.
Santo Tomás de Aquino ve en esta orientación uno de los signos más evidentes de la inteligibilidad del mundo. En la quinta de sus « cinco vías », señala que incluso los seres privados de conocimiento actúan regularmente en vista de ciertos fines. Esta orientación hacia un fin revela, según él, la existencia de una inteligencia ordenadora.
La finalidad está así estrechamente vinculada a la noción de bien. Todo fin aparece como un bien, al menos en relación con el ser que lo persigue. El bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden (bonum est quod omnia appetunt). Comprender la finalidad de un ser equivale, por tanto, a comprender el bien que constituye su realización.
Las tradiciones platónica y cristiana enseñan que los fines particulares remiten, en última instancia, a un fin supremo. Los bienes limitados participan de un Bien superior que constituye la realización última del ser. La finalidad universal del cosmos aparece así como una orientación hacia el Bien, la Verdad y la Unidad.
Esta perspectiva permite también comprender la relación entre finalidad, creación y símbolo. Si el mundo procede de una inteligencia creadora, su orden no puede carecer de significado. Los fines presentes en la naturaleza testimonian entonces una sabiduría que se manifiesta a través de las propias estructuras de lo real. Como subraya Jean Borella, el cosmos aparece no sólo como un orden de causas, sino también como un orden de significados.
La finalidad se presenta así como una de las claves para comprender la realidad. Muestra que la realidad no sólo es producida por causas, sino que también está orientada hacia fines que le confieren significado y plenitud.
Véase también: Bien, Causa, Causa primera, Creación, Naturaleza, Principio, Símbolo, Teleología.
Para saber más
• Aristóteles, Física, II, 3–9.
• Aristóteles, Metafísica, XII.
• Aristóteles, Partes de los animales, I, 1.
• Santo Tomás de Aquino, Suma teológica, I, q. 2, a. 3; I-II, q. 1.
• Santo Tomás de Aquino, Suma contra los gentiles, III, 2–3.
• Étienne Gilson, El tomismo.
• Jacques Maritain, Los grados del saber.
• Jean Borella, Metafísica del símbolo (Métaphysique du symbole).
• Wolfgang Smith, The Wisdom of Ancient Cosmology.
• Bruno Bérard, Métaphysique pour tous, París, L’Harmattan, 2022 (Trad. ingl. Metaphysics for Everyone; trad. it. Sui sentieri della metafisica; trad. esp. ¿Qué es la metafísica?; trad. al. Was ist Metaphysik? Zwischen Ambition und Wirklichkeit).
Nota: La finalidad complementa la noción de causalidad. Mientras que la causa responde a la pregunta « ¿De dónde viene esto? », la finalidad responde a la pregunta « ¿Hacia qué tiende? ». Para Aristóteles y para santo Tomás, la inteligibilidad de la realidad exige comprender tanto su origen como su destino. La finalidad vincula así la naturaleza con el bien, la creación con la sabiduría y el cosmos con el significado que manifiesta.