El término manifestación (del latín manifestatio, derivado de manifestare, « hacer manifiesto », « revelar », « hacer aparecer ») designa el acto por el cual algo se vuelve visible, perceptible o cognoscible. En metafísica, la manifestación se refiere al proceso mediante el cual una realidad principial o invisible se hace presente bajo una forma determinada sin agotarse en esa expresión.

Más particularmente

En su sentido más general, la manifestación designa el hecho de que una realidad oculta se haga aparente. Un pensamiento se manifiesta por medio de palabras, una intención por medio de actos, una causa por medio de sus efectos. Toda manifestación presupone así una distinción entre aquello que aparece y aquello de lo cual es manifestación.

La metafísica tradicional confiere a esta noción un alcance mucho más profundo. El mundo manifestado no es simplemente un conjunto de objetos que existen unos junto a otros; constituye la expresión de un orden más fundamental del que procede y al que remite. La manifestación designa entonces la relación entre un principio y aquello que procede de él.

En muchas doctrinas tradicionales, el cosmos entero es comprendido como una manifestación. Los seres particulares, las formas naturales, las leyes del mundo y los distintos niveles de realidad aparecen como expresiones determinadas de posibilidades contenidas principialmente en un orden superior.

La noción de manifestación permite comprender cómo una realidad puede estar presente en sus efectos sin reducirse a ellos. Una obra de arte manifiesta la intención del artista sin agotarla; una palabra manifiesta un pensamiento sin contener toda la riqueza de la inteligencia que la produjo. Del mismo modo, el mundo manifiesta ciertas posibilidades divinas sin contener ni limitar jamás al Infinito.

La manifestación, sin embargo, no debe confundirse con la creación. La creación designa el acto por el cual se confiere el ser a aquello que no existía; la manifestación pone más bien el acento en el hecho de que una posibilidad o un principio se vuelva perceptible en una forma determinada. En la perspectiva teísta clásica, la creación constituye el fundamento ontológico de la manifestación. Lo que se manifiesta existe porque antes ha sido creado.

La manifestación tampoco debe identificarse con la emanación. Algunas doctrinas conciben el despliegue de la realidad como un proceso necesario que procede del Principio. La metafísica clásica afirma, por el contrario, que el mundo procede de un acto libre. La noción de manifestación puede integrarse en este marco siempre que no se suprima la distinción entre el Principio y aquello que es manifestado.

Esta distinción es esencial. El principio manifestado nunca es idéntico a sus manifestaciones. Una realidad trascendente permanece siempre superior a aquello que manifiesta. Lo visible no contiene lo invisible en su totalidad; constituye únicamente una expresión limitada y adaptada a un determinado orden de realidad.

En la perspectiva platónica y neoplatónica, las realidades sensibles aparecen como imágenes o reflejos de realidades superiores. Las formas visibles manifiestan arquetipos inteligibles. El mundo se vuelve así legible como un lenguaje simbólico en el que cada ser constituye un signo.

Esta comprensión de la manifestación se relaciona estrechamente con la doctrina de la participación. Los seres manifiestan ciertas perfecciones porque participan de ellas. Una cosa es bella porque participa de la belleza; es verdadera porque participa de la verdad; es porque participa del ser. La manifestación aparece así como la expresión visible de una participación invisible.

En la tradición cristiana, la creación entera puede entenderse como una manifestación de la sabiduría, del poder y de la bondad divinas. Sin embargo, lo que se manifiesta nunca es la Esencia divina misma. Dios permanece infinitamente más allá de todas sus manifestaciones. Estas permiten conocerlo analógicamente sin llegar jamás a circunscribirlo.

La noción de manifestación ilumina igualmente la de teofanía. Una teofanía es una manifestación particular de lo divino. Más ampliamente, el propio cosmos puede comprenderse como una teofanía permanente en la medida en que revela ciertas perfecciones de su Principio sin identificarse nunca con él.

Jean Borella subraya a este respecto la función icónica del mundo. El cosmos no es simplemente un objeto ofrecido a la observación; es la imagen de una realidad invisible. Su estructura simbólica permite ascender desde lo manifestado hasta el Principio que lo fundamenta. La manifestación se convierte así en un camino de conocimiento metafísico.

El pensamiento moderno tiende con frecuencia a reducir la manifestación a la apariencia fenoménica o a la sola dimensión empírica de la realidad. La metafísica recuerda, por el contrario, que aquello que se manifiesta remite siempre a algo que lo trasciende. Lo manifestado sólo se vuelve plenamente inteligible cuando se relaciona con su principio.

La manifestación aparece así como una noción central para comprender la relación entre lo invisible y lo visible, entre el principio y su expresión, entre el ser y sus determinaciones. Permite pensar el mundo no como una realidad cerrada sobre sí misma, sino como el despliegue simbólico de un orden más profundo del que recibe tanto su existencia como su inteligibilidad.

Véase también: Creación, Ser, Logos, Participación, Principio, Símbolo, Teofanía, Trascendencia.

Para saber más

• Platón, Timeo, 27d–30d.
• Plotino, Enéadas, V, 1–5.
• Dionisio Areopagita, Los nombres divinos.
• Maestro Eckhart, Sermones y tratados.
• Nicolás de Cusa, La docta ignorancia.
• Ananda K. Coomaraswamy, Hinduism and Buddhism; Time and Eternity.
• Frithjof Schuon, Lógica y trascendencia; Comprender el islam.
• Jean Borella, La crisis del simbolismo religioso; Metafísica del símbolo (Métaphysique du symbole).
• Wolfgang Smith, The Wisdom of Ancient Cosmology.
• Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (trad de Métaphysique pour tous, París, L’Harmattan, 2022 ; trad. ingl. Metaphysics for Everyone; trad. it. Sui sentieri della metafisica; trad. al. Was ist Metaphysik? Zwischen Ambition und Wirklichkeit).