Estado finito del hombre y del mundo, del que tomamos conciencia gracias a la idea de infinito, que corresponde a la ilimitación del intelecto. Si podemos tomar conciencia de las limitaciones de los condicionamientos existenciales y humanos, es porque estas limitaciones no son intrínsecas, sino extrínsecas, y porque el conocimiento goza de su ilimitación interna: el intelecto o el conocimiento (todo es uno) es más que lo que conoce y que el sujeto que conoce. Así como la luz que infunde un cristal no es producida por el cristal, el intelecto, en acto y en su esencia sobrehumana, es increado e increable (Maestro Eckhart). Lo que explica la doctrina del intelecto como sentido del ser (Borella). Véase Inteligencia, inteligible.