El acto de anagogía es, literalmente, la « ascensión hacia lo alto ». Designa el movimiento del espíritu que, partiendo de una realidad visible, inteligible o simbólica, se eleva hacia su principio trascendente. El símbolo, por la distinción que revela entre la imagen y su Modelo, manifiesta una verdadera potencia anagógica: es puente y pasaje, signo de aquello que supera toda representación. A través de él, el pensamiento descubre que el mundo no es solo lo que parece, sino que participa, en su transparencia, de un orden superior de significado. La anagogía es, por tanto, el arte de leer lo real en sobreimpresión: de discernir lo invisible a través de lo visible, lo eterno a través de lo temporal.
Siguiendo el ejemplo del símbolo, definido como « semejanza disímil » (René Roques), la semejanza es el vínculo estático de la analogía que une la imagen a su arquetipo; la disimilitud, en cambio, marca la potencia dinámica y ascendente de la anagogía, que hace subir de la imagen al Modelo (Jean Borella). Esta doble relación —semejanza y distancia— preserva a la vez la continuidad y la trascendencia: sin semejanza, no hay revelación; sin disimilitud, no hay superación. La anagogía es ese movimiento interior que transforma el conocimiento en contemplación y la contemplación en participación.
En este sentido, toda verdadera teología es anagógica: no se contenta con describir a Dios, sino que conduce hacia Él. La anagogía cumple la inteligencia superándola, como la llama que consume la mecha ilumina en el mismo instante en que se destruye. Es el sentido superior de toda lectura espiritual: aquel que, partiendo del signo, nos devuelve a la fuente y, partiendo de lo múltiple, nos restituye a lo Uno.
Para profundizar: Dionisio Areopagita, Los nombres divinos, I, 4; Tomás de Aquino, Suma Teológica I, q. 1 a. 10; Jean Borella, La crisis del simbolismo religioso, II; Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (Hypérbola Janus) — edición española de Métaphysique pour tous (París, L’Harmattan, 2021); también traducida al inglés, italiano y alemán).