La fórmula:

« il est un en tous lieux et tout entier en chaque endroit » (“es uno en todos los lugares y entero en cada uno de ellos”) (Pascal, Pensées, « Preuves par discours » I)
define lo universal, en oposición a lo individual.

Lo individual comprende:
— lo general, opuesto a lo particular;
— lo particular, que comprende lo colectivo, opuesto a lo singular.

Más precisamente

Lo universal designa aquello que es uno y totalmente presente en cada realidad, sin limitarse a ninguna.
No es un género abstracto que subsume casos particulares: es uno, pero no exclusivo; total, pero presente en todas partes.

A diferencia de lo general — que agrupa individuos semejantes — lo universal es supra-general: precede toda clasificación y pertenece al orden del principio.
No es una síntesis conceptual, sino una realidad principial, de la cual los seres participan según su modo.

Puede establecerse una jerarquía descendente:

  1. Universal — uno y entero en todas partes.
  2. General — común a muchos individuos (ej.: “animal”).
  3. Particular — parte del general (ej.: “humano”).
  4. Colectivo — grupo delimitado (ej.: “los franceses”).
  5. Singular — individuo único (ej.: “Sócrates”).

Lo universal no es una abstracción, sino el fundamento real que cada cosa refleja, según el principio de analogía.
No se añade a la particularidad: se expresa interiormente en ella.

En perspectiva metafísica, lo universal se identifica con el principio (o esencia) del cual cada realidad es una participación.
Así, lo más singular participa también de lo más universal: nada está separado del principio del que procede.

Para profundizar

  • Aristóteles, Metafísica; Categorías — universales y sustancia.
  • Plotino, Enéadas — universal inteligible.
  • Tomás de Aquino, Suma teológica — universales e individuación.
  • Duns Escoto, Cuestiones sobre la metafísica — univocidad y universalidad.
  • Nicolás de Cusa, De docta ignorantia — coincidencia de los opuestos.
  • Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? — universal, esencia y participación.