“Estado político en el que la soberanía pertenece a la totalidad de los ciudadanos, sin distinción de nacimiento, riqueza o capacidad” (Lalande, énfasis nuestro). Esto implica que el poder pertenece a todos (no necesariamente al mismo tiempo ni en todos los ámbitos); habría que hablar de panarquía. El problema reside en el ejercicio de dicha soberanía.

La historia reciente ha equiparado régimen representativo y democracia, aunque los fundadores modernos (Inglaterra, Estados Unidos, Francia) los distinguían claramente. La democracia no es el poder de la mayoría ni el totalitarismo de una minoría: este corresponde a las actuales plutocracias y elitocracias. Sería más adecuado hablar de diacracia (poder compartido) para recuperar el sentido originario de “democracia.”

Más específicamente

El término ha sufrido un desplazamiento semántico: del autogobierno colectivo se convirtió en una etiqueta legitimadora de sistemas profundamente oligárquicos. La elección, concebida por el liberalismo como mecanismo aristocrático (selección de los “mejores”), desplazó al sorteo, considerado por los Antiguos como el instrumento propiamente democrático. More, Montesquieu y Rousseau advirtieron ya contra la reducción de la voluntad general a la pura aritmética electoral.

La democracia auténtica implica deliberación y subsidiariedad: las decisiones deben tomarse al nivel más próximo a los afectados. También exige instituciones que protejan los derechos fundamentales, pues una mayoría sin límites puede oprimir tanto como una minoría tiránica.

Por último, la democracia requiere virtud cívica. Sin educación política ni sentido del bien común, la soberanía popular degenera en espectáculo mediático, clientelismo y gobierno de las pasiones. La diacracia devolvería al ciudadano una capacidad real de acción.

Para saber más:

– Aristóteles, Política
– Rousseau, El contrato social
– Tocqueville, La democracia en América
– Bernard Manin, Los principios del gobierno representativo
– Pierre Rosanvallon, La contrademocracia
– Bruno Bérard, La démocratie du futur. Le partage du pouvoir (París, L’Harmattan, 2022); no traducido todavía.