Un principio determinativo de un ser. Su forma determina, actualiza, “informa” la materia. Es principio de inteligibilidad, pues es por su forma que un ser puede ser conocido.

Más exactamente,

la forma es lo que hace que una cosa sea lo que es: constituye su identidad inteligible, su esencia en acto. Sin forma la materia sería pura indeterminación, potencia vacía, incapaz de existir o de ser pensada. La forma no es un mero atributo exterior, sino el principio intrínseco que actualiza la materia, separándola de la indeterminación para constituirla como ser determinado. Toda realidad corpórea es por tanto una composición de materia (potencia) y forma (acto). Es la forma la que hace que la materia sea cognoscible: conocer es alcanzar la forma.

En la tradición aristotélico-tomista, la forma (εἶδος, μορφή; forma) es el primer acto de un ser. Ella confiere a la materia no solo una estructura sino un modo de ser; es a la vez principio de especificación (por el cual una cosa pertenece a una especie) y principio de unidad (por el cual permanece la misma a través del cambio). Por ejemplo, el hombre no es simplemente un ensamblaje orgánico: es la forma humana – su alma – la que actualiza y unifica su corporeidad.

La forma no solo informa la materia, sino también funda el operar. El actuar sigue al ser: porque una realidad está determinada por una forma, puede actuar conforme a esa forma. Igualmente, el conocimiento se basa en la forma: el intelecto conoce la forma abstracta de las cosas – de la cual se vuelve en acto – según la doctrina. Esto explica la posibilidad misma de la inteligencia.

La forma manifiesta también la dimensión participativa de lo real. Toda forma finita recibe su inteligibilidad de una Fuente superior: participa en la primera Inteligibilidad, principio ejemplar de toda forma creada. De allí que la metafísica afirme que las formas son, de alguna manera, “expresiones” del Principio. De esto se deriva una jerarquía formal, que va de la materia bruta hasta las formas más espirituales, culminando en el Intelecto divino.

Por tanto, la forma no es una noción meramente conceptual: estructura el ser, fundamenta el conocimiento y conecta el mundo creado con su Principio. Es el puente por el cual la inteligencia humana alcanza la inteligibilidad de lo real.


Para saber más

– Aristóteles, Metafísica, Z-H (VII-VIII); ed. J. Tricot, Madrid, Alianza, 2021 — Sobre la definición de la forma (εἶδος, μορφή) como principio del acto y de la inteligibilidad.
– Aristóteles, De ánima, II,1-2; trad. C. Prandi, Madrid, Trotta, 2014 — Sobre el alma como forma del cuerpo (μορφὴ σώματος).
– Santo Tomás de Aquino, Suma teológica, I, q. 76-77; ed. Leonina; trad. sp. F. Román, Bogotá, Biblioteca de Autores Católicos, 1973 — Sobre la forma sustancial del alma y la relación forma–materia.
– Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, caps. 1-4; trad. sp. J. E. Moreno, Salamanca, Sígueme, 1984 — Sobre la distinción entre forma, esencia y acto de ser (esse).
– Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (Hypérbola Janus); trad. de Métaphysique pour tous (Paris, L’Harmattan, 2022); engl. Metaphysics for Everyone; it. Sui sentieri della metafisica; de. Was ist Metaphysik? — Sobre la comprensión de la forma como principio de inteligibilidad, su relación con el ser, y el papel del intelecto en la aprehensión de la estructura formal de lo real.