El Absoluto es aquello que existe por sí mismo, independientemente de toda condición; lo relativo es aquello que existe o es conocido únicamente en relación con otra cosa.

Por ello, el Absoluto designa a Dios, mientras que todo lo demás depende de Él.

Metafísicamente, el Absoluto designa la realidad incondicionada, inmutable y suficiente en sí misma; no recibe su ser de ninguna causa ni depende de ningún otro para ser lo que es. Lo relativo designa el conjunto de las realidades condicionadas, dependientes y contingentes que reciben su ser, su significado o su valor de algo distinto de sí mismas. En este sentido, no se opone al Absoluto como un contrario, sino como aquello que depende de él: lo relativo es lo que existe por participación, mientras que el Absoluto es lo que existe en sí mismo.

Más particularmente

La idea de Absoluto aparece cada vez que la inteligencia busca aquello que no puede reducirse a otra cosa. Toda explicación relativa remite a otra explicación; toda causa condicionada exige otra causa; toda realidad contingente remite a un fundamento que no lo es. El Absoluto designa ese término último que no es, a su vez, relativo a otra cosa; de lo contrario, la regresión sería infinita y ninguna realidad podría estar verdaderamente fundamentada.

En la perspectiva de la metafísica clásica, el Absoluto no es simplemente el mayor o el más poderoso de los seres: es aquello que trasciende el orden mismo de los seres condicionados. Por ello, no debe concebirse como un objeto entre otros, aunque fuese el supremo, sino como la fuente de toda posibilidad de ser. En este sentido, el Absoluto suele identificarse con Dios, entendido no como un ente particular, sino como el Principio primero, el Ser mismo o, según ciertas formulaciones apofáticas, como aquello que está incluso más allá del ser.

El Absoluto es también aquello que permanece idéntico a sí mismo en todas las condiciones y a través de todos los cambios. El mundo sensible está sometido al devenir, a la multiplicidad y a la división; el Absoluto, por el contrario, es simplicidad, permanencia y unidad. Esta unidad no es una uniformidad abstracta, sino una plenitud que contiene eminentemente todas las perfecciones manifestadas en los seres relativos sin quedar limitada por ninguna de ellas.

Sin embargo, el Absoluto no puede ser captado adecuadamente como objeto del conocimiento ordinario. Todo pensamiento conceptual determina, distingue y limita; ahora bien, el Absoluto, precisamente porque carece de límites, excede toda definición exhaustiva. Por ello, las grandes tradiciones metafísicas asocian con frecuencia dos vías complementarias para aproximarse a él: una vía afirmativa, que le atribuye las perfecciones del ser (unidad, verdad, bondad, belleza), y una vía negativa, que recuerda que trasciende toda cualificación concebible.

La relación entre Absoluto y relativo está en el centro de toda metafísica. Lo relativo no se opone al Absoluto como un rival a otro; depende de él. Los seres relativos son lo que son por participación en una realidad que los supera. Así, el Absoluto no se sitúa junto al mundo, sino como su fundamento invisible, su fuente permanente y su razón de ser. El mundo manifiesta el Absoluto sin agotarlo jamás, del mismo modo que una imagen remite a su modelo sin confundirse con él.

Por esta razón, la búsqueda metafísica puede entenderse como un paso de lo relativo a lo Absoluto, no mediante el abandono del mundo, sino mediante la profundización de su significado. Toda verdad particular remite a la Verdad, toda belleza a la Belleza, todo ser al Ser. El Absoluto aparece entonces como el horizonte último de la inteligencia y el término secreto de toda aspiración espiritual.

Para saber más

• Platón, República, VI–VII.
• Aristóteles, Metafísica, libro XII.
• Plotino, Enéadas, VI, 9.
• Dionisio Areopagita, Teología mística.
• Santo Tomás de Aquino, Suma teológica, I, qq. 2–13.
• René Guénon, El hombre y su devenir según el Vedānta.
• Frithjof Schuon, De la unidad trascendente de las religiones.
• Jean Borella, La crisis del simbolismo religioso.
• Bruno Bérard, Métaphysique du paradoxe.
• Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (Métaphysique pour tous, París, L’Harmattan, 2022), trad. ingl. Metaphysics for Everyone; trad. it. Sui sentieri della metafisica; t trad. al. Was ist Metaphysik? Zwischen Ambition und Wirklichkeit.