El término teologal (del griego Theós, « Dios », y lógos, « discurso », « conocimiento ») designa aquello que tiene a Dios como origen, objeto inmediato y fin. Se aplica principalmente a las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— que orientan directamente al ser humano hacia Dios y hacen posible su participación en la vida divina. Más ampliamente, se califica de teologal todo aquello que concierne a la relación inmediata entre Dios y la criatura.
En particular
La noción de teologal ocupa un lugar esencial en la teología cristiana. Permite distinguir lo que pertenece directamente al orden sobrenatural de lo que corresponde al orden natural o simplemente moral. Una realidad teologal no concierne a Dios únicamente como objeto de reflexión o de creencia; procede de Dios mismo y está orientada a la unión con Él.
Esta noción encuentra su expresión principal en las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La fe permite a la inteligencia adherirse a la verdad revelada por Dios; la esperanza orienta la voluntad hacia la bienaventuranza eterna prometida por Dios; la caridad une el alma a Dios por el amor. Estas virtudes son llamadas teologales porque Dios es al mismo tiempo su fuente, su motivo y su fin.
La teología cristiana distingue así las virtudes teologales de las virtudes morales o cardinales. La prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza perfeccionan las facultades humanas según su orden natural. Las virtudes teologales, por el contrario, elevan al hombre por encima de sus capacidades propias y lo introducen en una participación de la vida divina.
Según santo Tomás de Aquino, las virtudes teologales son infundidas por Dios en el alma. No se adquieren mediante el ejercicio o la educación, aunque estos puedan favorecer su desarrollo. Su origen es sobrenatural, pues hacen al ser humano capaz de un fin que supera toda proporción natural: la visión beatífica y la unión con Dios.
El carácter teologal, sin embargo, no se limita a las virtudes. También puede hablarse de una dimensión teologal de la existencia cristiana. La oración, la gracia, los sacramentos y la contemplación poseen una dimensión teologal en la medida en que establecen o profundizan la relación inmediata con Dios.
Desde una perspectiva metafísica, lo teologal expresa la apertura de la criatura a una realidad que supera infinitamente el orden creado. Manifiesta la posibilidad de una participación en la vida divina sin confusión entre el Creador y la criatura. Esta participación permanece siempre como un don recibido y no como una conquista obtenida por las solas fuerzas humanas.
La noción de teologal permite así evitar dos reducciones opuestas: la que reduciría la religión a una moral o a una psicología, y la que confundiría al hombre con Dios. Lo teologal designa precisamente el lugar donde la gracia divina encuentra la libertad humana y la transforma desde dentro.
Aparece así como la expresión más elevada de la vocación humana según el cristianismo. El hombre no está llamado solamente a conocer a Dios de manera exterior o conceptual, sino a vivir de Dios y en Dios. Lo teologal designa esta orientación última de la existencia hacia la participación en la vida divina.
Para saber más
- San Pablo, Primera Carta a los Corintios, cap. 13;
- San Pablo, Primera Carta a los Tesalonicenses, 1,3;
- San Agustín, Enchiridion;
- Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, IIa-IIae, qq. 1–46;
- San Juan de la Cruz, Subida al Monte Carmelo;
- Santa Teresa de Ávila, Castillo interior;
- Hans Urs von Balthasar, Sólo el amor es digno de fe;
- Jean Borella, Amor y verdad (Amour et vérité);
- Jean Borella, El sentido de lo sobrenatural (Le sens du surnaturel);
- Bruno Bérard, Metafisica del Credo;
- Bruno Bérard, La vida espiritual;
Nota: En el linguae corriente, « teológico » y « teologal » suelen emplearse como sinónimos. Sin embargo, la tradición cristiana establece una distinción importante. Es teológico aquello que concierne al discurso, la reflexión o el conocimiento acerca de Dios; es teologal aquello que procede directamente de Dios y ordena inmediatamente al ser humano hacia Él. Así, la teología es una ciencia teológica, mientras que la fe, la esperanza y la caridad son virtudes teologales.