La sustancia (del latín substantia, traducción del griego ousía, « esencia », « ser », « realidad subsistente ») designa aquello que existe en sí mismo y no en otro. Es el sujeto permanente al que pertenecen las propiedades, cualidades, relaciones y cambios sin identificarse con ellos. La sustancia constituye así el principio de estabilidad y de unidad de un ser a través de la diversidad de sus estados y accidentes.
En particular
La noción de sustancia ocupa un lugar central en la historia de la filosofía occidental. En Aristóteles, designa ante todo el ser individual concreto, aquello que existe realmente y sirve de soporte a los accidentes. Un color, un tamaño o una disposición solo pueden existir como color, tamaño o disposición de una sustancia; por el contrario, la sustancia existe en sí misma y permanece como sujeto de tales determinaciones.
Aristóteles distingue entre sustancia primera, que es el individuo concreto —este hombre, este árbol, este caballo—, y sustancia segunda, que corresponde a la especie o al género a los que pertenece dicho individuo. La sustancia primera posee así una prioridad ontológica, pues constituye la realidad efectivamente existente.
En la metafísica clásica, la sustancia está estrechamente ligada a la esencia. Es aquello que posee una naturaleza determinada y subsiste según ella. La sustancia humana, por ejemplo, se caracteriza por su naturaleza racional; permanece siendo la misma a pesar de los múltiples cambios accidentales que afectan a sus propiedades a lo largo de la vida.
La distinción entre sustancia y accidente permite precisamente explicar el cambio. Una persona puede crecer, envejecer, aprender o perder ciertas cualidades sin dejar de ser la misma persona. Los accidentes varían, mientras que la sustancia permanece. Esta distinción proporciona así un principio de identidad a través del devenir.
Santo Tomás de Aquino retoma y profundiza esta doctrina desde una perspectiva cristiana. Toda sustancia creada recibe su ser de Dios y subsiste según una esencia determinada. La sustancia no es, por tanto, el ser mismo, sino aquello que participa del ser. Solo Dios es el Ser subsistente (ipsum esse subsistens), mientras que las criaturas poseen el ser de manera recibida y limitada.
La teología cristiana utiliza asimismo la noción de sustancia en varios contextos fundamentales. La doctrina trinitaria afirma la unidad de sustancia de las tres Personas divinas. La teología eucarística habla de « transubstanciación » para designar el cambio de la sustancia del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, mientras que los accidentes sensibles permanecen inalterados.
En la época moderna, la noción de sustancia fue objeto de numerosos debates. Descartes distingue la sustancia pensante (res cogitans) y la sustancia extensa (res extensa). Spinoza identifica la sustancia con la única realidad infinita, Dios o la Naturaleza. Locke y Hume cuestionan incluso la posibilidad de conocer la sustancia en sí misma. Estos debates muestran la importancia duradera de esta noción en la reflexión filosófica.
Desde una perspectiva metafísica, la sustancia expresa la estabilidad del ser bajo la diversidad de las manifestaciones. No es una realidad oculta detrás de los fenómenos, sino el principio mismo que hace posible su unidad. Sin sustancia, no habría más que una sucesión de cualidades sin sujeto ni identidad duradera.
La sustancia aparece así como el fundamento de la permanencia en el cambio. Designa aquello que subsiste a través de las transformaciones, aquello que permanece idéntico a sí mismo mientras recibe determinaciones diversas. Constituye uno de los conceptos fundamentales de toda metafísica del ser.
Para saber más
- Aristóteles, Categorías;
- Aristóteles, Metafísica, libros VII–IX;
- Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia;
- Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, qq. 3–13;
- René Descartes, Meditaciones metafísicas;
- Baruch Spinoza, Ética;
- Étienne Gilson, El ser y la esencia;
- Jacques Maritain, Siete lecciones sobre el ser;
- Jean Borella, La crisis del simbolismo religioso;
- Jean Borella, Simbolismo y Realidad;
- Bruno Bérard, Métaphysique du paradoxe;
- Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (trad. esp. de Métaphysique pour tous, Paris, L’Harmattan, 2021; trad. angl. Metaphysics for Everyone; trad. it. Sui sentieri della metafisica; trad. all. Was ist Metaphysik? Zwischen Ambition und Wirklichkeit).
Nota: El significado metafísico de « sustancia » no debe confundirse con su uso corriente, donde el término suele designar una materia o un compuesto químico. En filosofía, la sustancia no es necesariamente material: el alma humana, las inteligencias angélicas e incluso Dios mismo pueden ser llamados sustancias, aunque según modos de ser profundamente distintos.