La potencia (del latín potentia, traducción del griego dýnamis, « capacidad », « posibilidad », « poder ») designa aquello que, en un ser, está ordenado a un acto que todavía no posee plenamente. Expresa la capacidad de recibir, llegar a ser o participar en una perfección. La potencia solo puede definirse en relación con el acto: mientras que el acto es el principio de la perfección de un ser, la potencia es el principio de la medida en que participa de esa perfección, es decir, del modo particular según el cual la posee y de los límites dentro de los cuales la recibe.

En particular

La distinción entre potencia y acto constituye uno de los fundamentos de la metafísica aristotélica y tomista. Aristóteles la introduce para explicar el cambio sin caer ni en el inmovilismo de Parménides ni en el devenir absoluto de Heráclito. Si una cosa cambia, es porque ya posee en potencia aquello que llegará a ser en acto.

La potencia no debe entenderse como un simple no-ser o como una pura ausencia. Es una posibilidad real inscrita en la naturaleza de un ser. La semilla es en potencia el árbol; el niño es en potencia el adulto; la inteligencia ignorante es en potencia la ciencia. En cada uno de estos casos, la potencia designa una aptitud real para recibir una determinación o una perfección ulterior.

Sin embargo, la potencia nunca posee la autosuficiencia del acto. Está siempre ordenada a algo distinto de sí misma. Por esta razón, Aristóteles afirma la prioridad del acto sobre la potencia: aquello que está en potencia solo puede pasar al acto bajo la influencia de un ser que ya está en acto. El acto aparece así como el principio de inteligibilidad y de perfección, mientras que la potencia expresa la receptividad y la limitación.

En la metafísica de santo Tomás de Aquino, la potencia permite comprender la finitud de las criaturas. Todo ser creado está compuesto, en diversos grados, de acto y potencia. Posee ciertas perfecciones en acto, pero permanece abierto a otras que solo posee de manera imperfecta o potencial. Solo Dios es Acto puro (actus purus), sin ninguna potencia pasiva, pues posee la plenitud del ser sin limitación ni posibilidad de adquisición ulterior.

La potencia se manifiesta bajo diversas formas. Se distingue comúnmente entre potencia activa, que es la capacidad de producir un efecto, y potencia pasiva, que es la capacidad de recibir una determinación. El fuego posee la potencia activa de calentar; la cera posee la potencia pasiva de recibir una impresión. Estos dos aspectos expresan diferentes modos de participación en el ser.

Desde una perspectiva metafísica, la potencia es el principio de la multiplicidad, del devenir y de la limitación. Si los seres creados son diversos y están sujetos al cambio, es porque no poseen el ser en su plenitud. Su perfección es recibida según una medida determinada, y esta medida define precisamente su potencia. La potencia no es, por tanto, solo apertura a una realización futura; es también el signo de la finitud de todo ser creado.

Esta noción desempeña asimismo un papel esencial en la antropología y en la vida espiritual. El hombre es un ser de potencia tanto como de acto: lleva en sí virtualidades intelectuales, morales y espirituales llamadas a desarrollarse. La educación, la cultura, la ascesis y la gracia pueden comprenderse como procesos mediante los cuales ciertas potencias alcanzan progresivamente su actualización.

La potencia aparece así como el correlato necesario del acto en el orden de los seres creados. Expresa a la vez la riqueza de sus posibilidades y su inacabamiento. Sin la potencia, ningún devenir sería posible; sin el acto, ningún devenir tendría sentido. Juntas, estas dos nociones permiten pensar la participación gradual de los seres en la perfección del ser.

Para saber más

  • Aristóteles, Metafísica, libros IX y XII;
  • Aristóteles, Física, libro III;
  • Santo Tomás de Aquino, De potentia;
  • Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, qq. 3, 25 y 77;
  • Étienne Gilson, El ser y la esencia;
  • Jacques Maritain, Siete lecciones sobre el ser;
  • Jean Borella, La crisis del simbolismo religioso;
  • Jean Borella, Simbolismo y Realidad;
  • Bruno Bérard, Métaphysique du paradoxe;
  • Bruno Bérard, ¿Qué es la metafísica? (trad. esp. de Métaphysique pour tous, Paris, L’Harmattan, 2021; trad. angl. Metaphysics for Everyone; trad. it. Sui sentieri della metafisica; trad. all. Was ist Metaphysik? Zwischen Ambition und Wirklichkeit).

Nota: En el lenguaje corriente, la palabra « potencia » suele evocar fuerza, dominio o eficacia. En metafísica, por el contrario, designa ante todo una capacidad de ser o de recibir el ser. Su significado es, por tanto, ontológico antes que dinámico: expresa el modo limitado en que un ser participa de la perfección que el acto posee plenamente.