Maestro Eckhart (ca. 1260–1328) fue uno de los más grandes teólogos, filósofos y místicos de la tradición cristiana. Dominico alemán, maestro en teología en París, predicador y autor espiritual, es conocido sobre todo por su doctrina del nacimiento de Dios en el alma y por su reflexión sobre el desprendimiento (Abgeschiedenheit), la divinización del hombre y el fundamento divino del ser. Su obra constituye una de las expresiones más profundas de la mística cristiana occidental.

En particular

Nacido en Turingia hacia 1260, Eckhart ingresó muy joven en la Orden de Predicadores. Tras estudiar y enseñar en París, desempeñó diversas responsabilidades dentro de la Orden dominica, al tiempo que desarrollaba una obra teológica en latín y una obra espiritual en lengua alemana. Sus sermones alemanes figuran entre los textos más notables de la literatura medieval.

En el centro de su pensamiento se encuentra la idea de que Dios no debe ser buscado únicamente como una realidad exterior al hombre, sino como Aquel que desea nacer en el alma. La generación eterna del Verbo en el seno del Padre encuentra su reflejo en el nacimiento del Verbo en lo más íntimo del ser humano. La vida espiritual consiste así en hacerse capaz de acoger esta generación divina.

Esta doctrina se apoya en una profunda distinción entre Dios (Gott) y la Deidad (Gottheit). Dios designa a menudo, en los escritos de Eckhart, al Dios personal tal como se manifiesta y actúa; la Deidad, en cambio, designa el fondo inefable, más allá de toda determinación y distinción, incluso más allá de los atributos divinos. Esta distinción, que en ocasiones ha dado lugar a malentendidos, busca expresar la trascendencia absoluta del Principio divino.

La noción de desprendimiento (Abgeschiedenheit) ocupa un lugar central en su enseñanza. El alma debe liberarse del apego a las cosas, a las imágenes, a los deseos e incluso a ciertas representaciones de Dios para hacerse transparente a la acción divina. El desprendimiento no significa indiferencia ni rechazo del mundo, sino una disponibilidad perfecta a la voluntad divina.

Eckhart insiste también en la existencia, en lo más profundo del alma, de una « chispa » (Seelenfünklein) o de un « fondo » (Grund) donde Dios permanece presente. Este punto más íntimo del ser humano es el lugar del encuentro entre el alma y Dios. No se trata de una identidad sustancial entre el hombre y Dios, sino de una participación tan profunda que conduce a la unión mística.

Su lenguaje paradójico, inspirado a menudo por la teología negativa y el neoplatonismo cristiano, dio lugar a ciertas incomprensiones. Al final de su vida, varias de sus proposiciones fueron examinadas por la autoridad eclesiástica. Tras su muerte, algunas formulaciones fueron condenadas o consideradas sospechosas en la bula In agro dominico (1329), sin que el conjunto de su obra fuera rechazado. Su influencia, sin embargo, permaneció inmensa.

Sus discípulos, especialmente Juan Taulero y Enrique Susón, contribuyeron a difundir su pensamiento dentro de la mística renana. Más tarde, Nicolás de Cusa, Angelus Silesius, Hegel, Heidegger y numerosos pensadores contemporáneos encontraron en su obra una fuente de inspiración. Aún hoy Eckhart es considerado uno de los mayores maestros de la vida interior.

Desde una perspectiva metafísica, Maestro Eckhart aparece como uno de los principales testigos de la doctrina según la cual el retorno a Dios exige la superación del ego, la purificación de toda apropiación y la apertura a la presencia del Principio en lo más íntimo del ser. Su obra sigue siendo una de las formulaciones más poderosas de la vocación del hombre a la divinización.

Para saber más

  • Maestro Eckhart, Sermones alemanes;
  • Maestro Eckhart, Tratados y sermones;
  • Juan Taulero, Sermones;
  • Enrique Susón, El Libro de la Verdad;
  • Nicolás de Cusa, La visión de Dios (De visione Dei);
  • Vladimir Lossky, Teología negativa y conocimiento de Dios en Maestro Eckhart;
  • Alain de Libera, Maestro Eckhart y la mística renana;
  • Jean Borella, El sentido de lo sobrenatural;
  • Bruno Bérard, Metafisica del Credo;
  • Bruno Bérard, La vida espiritual.